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				<journal-title>Al-Qan&#x1e6d;ara</journal-title>
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		<p>En un campo tan filol&#xf3;gico como el de los estudios &#xe1;rabes e isl&#xe1;micos siempre es importante recordar que los manuscritos en los que basamos nuestra investigaci&#xf3;n nos han llegado tras una trayectoria muy accidentada durante la cual muchos desaparecieron o sufrieron trasformaciones y pasaron por varios filtros selectivos, tanto de las sociedades musulmanas de las &#xe9;pocas posteriores como de los coleccionistas occidentales. El libro de Ahmed El Shamsy nos ayuda a comprender mejor una fase central de esta historia, ya que estudia magistralmente los procesos culturales, tecnol&#xf3;gicos y sociales que acompa&#xf1;aron el &#xab;redescubrimiento&#xbb; de los textos cl&#xe1;sicos en el mundo &#xe1;rabe en el siglo XIX y principios del XX. Las consecuencias fueron de muy largo alcance, no solo porque supusieron la recuperaci&#xf3;n de un legado en peligro de desaparecer, sino porque cambiaron permanentemente el panorama intelectual &#xe1;rabe. A su vez, nos muestra facetas poco conocidas del desarrollo de la metodolog&#xed;a filol&#xf3;gica en los pa&#xed;ses &#xe1;rabes y abre nuevos horizontes para la investigaci&#xf3;n filol&#xf3;gica de este legado manuscrito tan inmensamente rico (recordemos que son aproximadamente 600.000 manuscritos &#xe1;rabes los que han sobrevivido) que, en muchos aspectos, no se adecua a los principios europeos elaborados para los textos cl&#xe1;sicos occidentales. </p>
		<p>A continuaci&#xf3;n, dar&#xe9; un amplio resumen del libro para luego pasar a una evaluaci&#xf3;n m&#xe1;s general. </p>
		<p>En su introducci&#xf3;n, el autor presenta su objetivo principal, aclara su terminolog&#xed;a y delinea su marco conceptual. Su objetivo es reconstruir las transformaciones que sufri&#xf3; la tradici&#xf3;n &#xe1;rabe-musulmana con la introducci&#xf3;n de la imprenta a principios del siglo XIX y dar a conocer a los protagonistas &#xab;invisibles&#xbb; de estos cambios -personajes poco conocidos que lucharon contra el descuido de siglos, buscando manuscritos y juntando fragmentos, y cuya labor dio lugar al renacimiento de la literatura cl&#xe1;sica de la <italic>nah&#x1e0d;a</italic>, en la cual los cl&#xe1;sicos sirvieron para socavar la tradici&#xf3;n postcl&#xe1;sica precedente y para reforzar el &#xe1;rabe cl&#xe1;sico, convertido en s&#xed;mbolo de la unidad cultural y ling&#xfc;&#xed;stica del mundo &#xe1;rabe-. Entre las clarificaciones terminol&#xf3;gicas y conceptuales que hace el autor, destaca su empe&#xf1;o por distanciarse de un discurso colonialista que considera la &#xe9;poca postcl&#xe1;sica como un per&#xed;odo de decadencia continua, a la cual sigue el renacimiento preclaro de la <italic>nah&#x1e0d;a</italic>, que es visto &#xfa;nicamente como fruto de la confrontaci&#xf3;n con Occidente. </p>
		<p>El primer cap&#xed;tulo &#xab;The Disappearing Books&#xbb; delinea el panorama intelectual postcl&#xe1;sico en los pa&#xed;ses &#xe1;rabes, caracterizado por un conocimiento muy fragmentario de los cl&#xe1;sicos y una educaci&#xf3;n superior concentrada en la lectura de comentarios. Entre los factores que llevaron a esta situaci&#xf3;n se da cuenta de la masiva sangr&#xed;a de manuscritos &#xe1;rabes antiguos a Europa desde el siglo XVIII -donde se hab&#xed;an convertido en objetos de prestigio-, del declive de las bibliotecas locales a resultas de la crisis del sistema de la <italic>madrasa</italic>, de la provincializaci&#xf3;n de las capitales &#xe1;rabes en la &#xe9;poca otomana con la consecuente concentraci&#xf3;n de capital cultural en Estambul. Recordemos que a&#xfa;n hoy, el fondo de la S&#xfc;leymaniyye cuenta con 90.000 mss. &#xe1;rabes, mientras que la mayor colecci&#xf3;n del mundo &#xe1;rabe, la de D&#x101;r al Kutub en el Cairo, solo tiene 60.000. Es por ello que los activistas de la <italic>nah&#x1e0d;a</italic> le dieron tanta importancia a la fundaci&#xf3;n de bibliotecas nacionales que centralizasen los fondos manuscritos. </p>
		<p>En el segundo cap&#xed;tulo &#xab;Postclassical Book Culture&#xbb; El Shamsy profundiza en las ra&#xed;ces culturales e intelectuales de este abandono de los cl&#xe1;sicos. Por un lado, destaca el escolasticismo del discurso acad&#xe9;mico postcl&#xe1;sico. Como el m&#xe9;todo seguido en las <italic>madrasas</italic>, que combinaba el estudio con la preservaci&#xf3;n de textos, era muy complejo, se tendi&#xf3; a simplificar el curr&#xed;culo y a concentrarse en comentarios, glosas y comentarios terciarios, y a reducir masivamente el n&#xfa;mero de obras a estudiar. Obras que nos resultan tan cl&#xe1;sicas de la teolog&#xed;a sunn&#xed; como las de al-A&#x161;&#x2bf;ar&#x12b;; al-M&#x101;tur&#x12b;d&#x12b;; al-B&#x101;qill&#x101;n&#x12b;; al-&#x1e6;uwayn&#x12b;; al-&#x1e6;az&#x101;l&#x12b; y hasta sorprendentemente Ibn &#x1e6c;aymiyya, estaban casi ausentes de las bibliotecas y &#xfa;nicamente sobreviv&#xed;an encapsuladas en comentarios. Adem&#xe1;s, primaba un acercamiento muy formalista a los textos, donde abundaban an&#xe1;lisis lexicogr&#xe1;ficos, gram&#xe1;ticos y ret&#xf3;ricos. A nivel conceptual, la idea era que el comentario superaba en importancia al texto mismo, ya que simbolizaba la continuidad de la comunidad musulmana de eruditos y ulemas. Por otro lado, el autor subraya la amplia difusi&#xf3;n de ideas suf&#xed;es, esot&#xe9;ricas, irracionalistas y contrarias a la cultura de los libros que se basaban en las doctrinas de Ibn &#x2bf;Arab&#x12b;, ideas muy populares desde el comienzo de la &#xe9;poca otomana, y que favorecieron la aparici&#xf3;n del sabio como figura carism&#xe1;tica que no necesita del conocimiento de las fuentes escritas, es decir, de libros. El Shamsy subraya que esta actitud ya comenz&#xf3; a provocar reacciones cr&#xed;ticas en los siglos XVII y XVIII (&#xab;Cuntercurrents: Pushing back against Scholasticism and Esotericism&#xbb;). </p>
		<p>En el tercer cap&#xed;tulo &#xab;The Beginnings of Print&#xbb; se analiza el impacto de la introducci&#xf3;n de la imprenta en los primeros decenios del siglo XIX. Primero se estudian las diversas razones que explican la tardanza relativa en la introducci&#xf3;n de esta tecnolog&#xed;a en el mundo isl&#xe1;mico, que el autor asocia a factores pr&#xe1;cticos y no ideol&#xf3;gicos entre los que destaca el arraigamiento de una cultura de copistas que satisfac&#xed;a suficientemente una demanda bastante reducida. Esta situaci&#xf3;n cambi&#xf3; en el mundo &#xe1;rabe a principios del siglo XIX con la introducci&#xf3;n de reformas sociales, pol&#xed;ticas e intelectuales, que tambi&#xe9;n impulsaron la introducci&#xf3;n de nuevas tecnolog&#xed;as, una alfabetizaci&#xf3;n m&#xe1;s extensa y una mayor demanda de libros. Es conocido que cuando el gobernador otomano de Egipto, Mu&#x1e25;ammad &#x2bf;Al&#x12b; (1805-1848) decidi&#xf3; convertir Egipto en un estado moderno que pudiese enfrentarse a las potencias europeas, los dos pilares fundamentales de sus reformas fueron la modernizaci&#xf3;n de la burocracia y del sistema militar. Estas medidas requer&#xed;an una r&#xe1;pida y barata divulgaci&#xf3;n de libros de texto e hicieron necesaria la introducci&#xf3;n de la imprenta para lo cual envi&#xf3; al sirio N&#x12b;q&#x16b;l&#x101; Mass&#x101;bik&#x12b; a Italia a aprender el oficio. A partir de 1822, la imprenta estatal de B&#x16b;l&#x101;q en el Cairo comenz&#xf3; a imprimir masivamente para abastecer las nuevas academias militares y administrativas. Dada esta finalidad, la mayor&#xed;a de los 300 t&#xed;tulos que se imprimieron en esta primera fase eran tratados de ciencias militares, medicina e ingenier&#xed;a, en su mayor&#xed;a traducciones. Se imprimen muy pocas obras isl&#xe1;micas, entre ellas, sobre todo los libros de instrucci&#xf3;n gramatical populares de la &#xe9;poca -Ibn &#x100;&#x1e7;urr&#x16b;m (en 1826, 1837&#xb2;); Ibn &#x1e24;&#x101;&#x1e7;ib (m. 1249); el comentario de la <italic>Alfiyya</italic> de Ibn &#x2bf;Aq&#x12b;l- pero casi nada de teolog&#xed;a y filosof&#xed;a; &#xfa;nicamente los <italic>tafs&#x12b;res</italic> de Ism&#x101;&#x2bf;&#x12b;l &#x1e24;aqq&#x12b; de Bursa del siglo XVIII y el <italic>&#x160;ar&#x1e25; al-&#x160;if&#x101;&#x203a;</italic> del Q&#x101;&#x1e0d;&#x12b; &#x2bf;Iy&#x101;&#x1e0d;. Curiosamente, entre las pocas obras literarias que se imprimieron se encuentran apenas unas cuantas en &#xe1;rabe; la mayor&#xed;a eran de poes&#xed;a turca y persa. Hay que destacar otro dato sorprendente y es que hasta 1850, &#xfa;nicamente el 55% de los libros impresos en B&#x16b;l&#x101;q estaban escritos en &#xe1;rabe (36% en turco y 3% en persa).</p>
		<p>En el cuarto cap&#xed;tulo &#xab;A New Generation of Book Lovers&#xbb; se estudia el surgimiento de una nueva clase de intelectuales, bibli&#xf3;filos entusiastas de la literatura cl&#xe1;sica en &#xe1;rabe. Desde 1830 en adelante, B&#x16b;l&#x101;q permiti&#xf3; a particulares (<italic>multazim&#x16b;n</italic>) encargar libros para la imprenta. Al principio la mayor&#xed;a eran empresarios que satisfac&#xed;an la creciente demanda de libros de texto y de entretenimiento. Pronto se les sumaron figuras como Hasan al-&#x2bf;A&#x1e6d;&#x1e6d;&#x101;r (1766-1835) y Rif&#x101;&#x2bf;&#x101; al-&#x1e6c;ah&#x1e6d;&#x101;w&#x12b; (1801-1873), que estimularon la publicaci&#xf3;n y el &#xab;rescate&#xbb; de cl&#xe1;sicos &#xe1;rabes olvidados. Este &#xfa;ltimo hab&#xed;a estudiado durante su c&#xe9;lebre estancia en Par&#xed;s (1826-1831) muchos libros cl&#xe1;sicos &#xe1;rabes con Sylvestre de Sacy (1758-1838), particularmente la <italic>Muqaddima</italic> de Ibn &#x1e2a;ald&#x16b;n, muy popular entre los otomanos pero pr&#xe1;cticamente desconocida en los pa&#xed;ses &#xe1;rabes. El proyecto de imprimir obras que no pertenec&#xed;an al canon postcl&#xe1;sico, sin embargo, se top&#xf3; con un gran problema: el establecimiento de los textos era mucho m&#xe1;s dificultoso dada la escasez de manuscritos y su deplorable estado de conservaci&#xf3;n. Para ello estos bibli&#xf3;filos tuvieron que recurrir a una figura heredada de la tradici&#xf3;n manuscrita: el <italic>mu&#x1e63;a&#x1e25;&#x1e25;i&#x1e25;</italic> o &#xab;corrector&#xbb;, que no debe confundirse con el editor (<italic>mu&#x1e25;aqqiq</italic>), funci&#xf3;n que no aparece hasta 1911. La funci&#xf3;n del <italic>mu&#x1e63;a&#x1e25;&#x1e25;i&#x1e25;</italic> era la de eliminar faltas en un manuscrito mediante colaci&#xf3;n de la copia primera (<italic>musawwada</italic>) con la fuente (<italic>a&#x1e63;l</italic>) y con otras fuentes; en el caso de textos impresos, la colaci&#xf3;n de las pruebas con la copia primera. En los casos de obras dif&#xed;ciles de componer, estos &#xab;correctores&#xbb; -casi desconocidos porque solo aparecen en el colof&#xf3;n- recorr&#xed;an muchos fondos para encontrar copias y hac&#xed;an una labor imprescindible; no obstante, a falta de un aparato cr&#xed;tico, es imposible reconstruir las decisiones de estos correctores, que de hecho actuaban como los copistas de &#xe9;pocas anteriores. En 1868 se funda la <italic>&#x1e6;am&#x2bf;iyyat al-Ma&#x2bf;&#x101;rif al-Mi&#x1e63;riyya</italic>, sociedad erudita egipcia fundada con el objetivo de preservar obras cl&#xe1;sicas. Era una especie de cooperativa cuyos miembros, mediante pago de contribuciones, adquir&#xed;an el derecho de comprar las obras con descuento. Altos funcionarios, intelectuales y periodistas, todos educados en los colegios estatales, se entusiasman con el proyecto com&#xfa;n de la recuperaci&#xf3;n del legado literario y comienzan a organizar salones literarios y a coleccionar manuscritos, visitan fondos europeos y promocionan ediciones. Entre ellos, destacan figuras como A&#x1e25;mad Taym&#x16b;r (1871-1930) y A&#x1e25;mad Bey al-&#x1e24;usayn&#x12b; (1854-1914) que reunieron importantes bibliotecas privadas. </p>
		<p>En el cap&#xed;tulo quinto, &#xab;The Rise of the Editor&#xbb;, El Shamsy estudia el establecimiento de la figura del editor (<italic>mu&#x1e25;aqqiq</italic>) como protagonista central en el panorama cultural. Aqu&#xed; destaca la labor de A&#x1e25;mad Zak&#x12b; Pasha (1867-1934), que dedic&#xf3; grandes esfuerzos a conocer el orientalismo europeo, con el que mantuvo una relaci&#xf3;n complicada, pero del que adopt&#xf3; muchas t&#xe9;cnicas, como a&#xf1;adir las notas a pie de p&#xe1;gina para indicar variantes y enmiendas, y la puntuaci&#xf3;n. Adem&#xe1;s, el nombre de Zak&#x12b; aparec&#xed;a en primera p&#xe1;gina de las ediciones e inclu&#xed;a una introducci&#xf3;n a su nombre, lo que le daba mucho m&#xe1;s protagonismo en la producci&#xf3;n. Tambi&#xe9;n empez&#xf3; a coleccionar sistem&#xe1;ticamente manuscritos y a preservarlos; fue a Estambul a consultar sus bibliotecas y obtuvo acceso a la del sult&#xe1;n, la biblioteca Topkapi, de cuyos manuscritos pudo obtener copias fotogr&#xe1;ficas. Impuls&#xf3; la creaci&#xf3;n de bibliotecas centrales y controladas (solo consultables por personas con carn&#xe9;s, a las que no se les permit&#xed;a escribir en los m&#xe1;rgenes). En 1910, el Ministerio de Educaci&#xf3;n aprob&#xf3; el proyecto &#xab;<italic>i&#x1e25;y&#x101;&#x2be;&#x101;d&#x101;b al-&#x2bf;arabiyya</italic>&#xbb; dentro del cual el gobierno dedic&#xf3; 90.000 libras egipcias a la publicaci&#xf3;n de obras cl&#xe1;sicas que Zak&#x12b; hab&#xed;a fotografiado en Europa y Estambul.</p>
		<p>El sexto cap&#xed;tulo, &#xab;Reform through Books&#xbb; se centra en dos personajes pertenecientes a un grupo intelectual diferente, los ulemas reformistas de finales del siglo XIX, y enfatiza su papel en la promoci&#xf3;n de obras cl&#xe1;sicas. Por un lado, resalta que Mu&#x1e25;ammad &#x2bf;Abduh (1849-1905), m&#xe1;s conocido por su proyecto de reforma religiosa y social, tambi&#xe9;n abog&#xf3; por una reforma ling&#xfc;&#xed;stica y estil&#xed;stica del &#xe1;rabe y luch&#xf3; a favor de una prosa clara, simple y elegante. Como muchos otros intelectuales de la &#xe9;poca, consideraba que la literatura cl&#xe1;sica era la base para la renovaci&#xf3;n de la lengua y la educaci&#xf3;n, y lamentaba la p&#xe9;rdida de obras cl&#xe1;sicas. Entre otras obras, se encarg&#xf3; personalmente de conseguir una copia de la <italic>Mudawwana</italic> de &#x1e62;ahn&#x16b;n para su edici&#xf3;n, que apareci&#xf3; p&#xf3;stumamente. Por otro lado, El Shamsy destaca la figura del damasceno &#x1e6c;&#x101;hir al-&#x1e6;az&#x101;&#x2be;ir&#x12b; (1852-1920), un bibli&#xf3;filo asceta, gran librero y coleccionista de manuscritos, amigo de Ignaz Goldziher, reformista de la educaci&#xf3;n que edit&#xf3; importantes obras literarias y se encarg&#xf3; de centralizar las bibliotecas sirias. </p>
		<p>En el s&#xe9;ptimo cap&#xed;tulo, &#xab;The Backslash against Postclassicism&#xbb; el autor aborda el papel que desempe&#xf1;aron ulemas salaf&#xed;es en la recuperaci&#xf3;n del legado cl&#xe1;sico. Estos intelectuales buscaban liberar el islam de tendencias suf&#xed;es e irracionalistas y se opon&#xed;an al poder de los santones y a las pr&#xe1;cticas religiosas populares, que consideraban perniciosas y falsas. Para ello sobre todo evocaban la figura de Ibn &#x1e6c;aymiyya como modelo de erudici&#xf3;n amplia. Entre sus proyectos figuraron, aparte de la edici&#xf3;n de las obras de este &#xfa;ltimo cuyos manuscritos curiosamente eran poco accesibles ni siquiera entre los <italic>wahh&#x101;b&#xed;es</italic>, la recuperaci&#xf3;n de las obras de Miskawayh, Avicenna, al-&#x1e6;az&#x101;l&#x12b;, Ibn &#x2bf;Arab&#x12b; e Ibn T&#x16b;mart. </p>
		<p>El octavo y &#xfa;ltimo cap&#xed;tulo &#xab;Critique and Philology&#xbb; est&#xe1; dedicado a la transformaci&#xf3;n de las pr&#xe1;cticas filol&#xf3;gicas &#xe1;rabes tras la primera guerra mundial en el mundo &#xe1;rabe. Entre otras cosas, este proceso signific&#xf3; una intensificaci&#xf3;n de la recepci&#xf3;n de la filolog&#xed;a europea en la tradici&#xf3;n de Lachmann y Maas, por su parte basada en textos cl&#xe1;sicos grecolatinos, y orientada a la restituci&#xf3;n de un texto original &#xfa;nico y la reconstrucci&#xf3;n de un stemma. Asimismo, se intensific&#xf3; el descontento por la falta de evaluaci&#xf3;n cr&#xed;tica, en parte como resultado de un c&#xe9;lebre caso de pseudofilolog&#xed;a -la publicaci&#xf3;n en El Cairo de los falsos <italic>A&#x1e2b;b&#x101;r al-Zaynab&#x101;t</italic>, compuestos para demostrar la autenticidad de la popular tumba de Zaynab, nieta del Profeta, y contestada por Zak&#x12b; en 1932-. Aumentaron tambi&#xe9;n las voces que llamaban a establecer un m&#xe9;todo de editar textos cl&#xe1;sicos, considerando las peculiaridades de la tradici&#xf3;n &#xe1;rabe, que contara con la posibilidad real de obtener manuscritos aut&#xf3;grafos e incluyera las diferentes pr&#xe1;cticas filol&#xf3;gicas como la colaci&#xf3;n de varios manuscritos y las notas marginales. Entre los fil&#xf3;logos que invocaban una reevaluaci&#xf3;n de la filolog&#xed;a &#xe1;rabe tradicional y criticaban la adopci&#xf3;n acr&#xed;tica de m&#xe9;todos occidentales destacan las figuras de &#x2bf;Abd al-Ra&#x1e25;m&#x101;n al-Mu&#x2bf;allim&#x12b; (1895-1966) y A&#x1e25;mad al-&#x160;&#x101;kir (1882-1958).</p>
		<p>En suma, el libro de El Shamsy nos muestra sobre todo la importancia del movimiento intelectual de la recuperaci&#xf3;n del legado cl&#xe1;sico en la modernidad &#xe1;rabe y las implicaciones que ha tenido para el pensamiento &#xe1;rabe hasta hoy. Recordemos que el mundo &#xe1;rabe generalmente contin&#xfa;a monumentalizando la &#xe9;poca dorada de lo cl&#xe1;sico (entendido de varias maneras) y que sigue proclive a condenar y obliterar lo postcl&#xe1;sico y otomano. Es interesante observar que esta actitud modernista se encuentra tanto en reformistas, salafistas, nacionalistas y liberales, y que muchos arabistas tambi&#xe9;n la comparten. Por ello, es importante tener en cuenta que estos c&#xe1;nones son resultado de una visi&#xf3;n hist&#xf3;rica que hay que cuestionar, y que puede que algunos textos hayan tenido menos relevancia hist&#xf3;rica de la que solemos darles. El libro tambi&#xe9;n demuestra que el proyecto de la <italic>nah&#x1e0d;a</italic> no se puede contemplar como una mera reacci&#xf3;n a la modernidad europea, sino como un movimiento genuinamente modernista pero con ra&#xed;ces aut&#xf3;ctonas no europeas que recupera su propio legado de una manera creativa. La <italic>nah&#x1e0d;a</italic> no solo recupera los cl&#xe1;sicos, sino que los lee e interpreta de manera novedosa. </p>
		<p>Por otro lado, El Shamsy tambi&#xe9;n muestra la relevancia del filtro postcl&#xe1;sico, que supuso la p&#xe9;rdida de textos que no se adecuaban al canon postcl&#xe1;sico y la marginalizaci&#xf3;n de textos que usualmente consideramos centrales para la vida intelectual &#xe1;rabe. Por esta raz&#xf3;n el libro tambi&#xe9;n nos invita a investigar con m&#xe1;s profundidad esa &#xe9;poca aun tan desconocida, la postcl&#xe1;sica, no solo en la medida en que parece anunciar la modernidad posterior (cf. El excelente estudio de Ahmad Dallal, <italic>Islam without Europe,</italic> 2018), sino tambi&#xe9;n porque puede contener conceptos e ideas poco conocidos y sepultados tras la irrupci&#xf3;n de la modernidad &#xe1;rabe. Un asunto poco tratado, para dar un ejemplo, es la expansi&#xf3;n del &#xe1;rabe medio (&#xab;middle Arabic&#xbb;) en los manuscritos postcl&#xe1;sicos y la aparici&#xf3;n de nuevos g&#xe9;neros literarios, que desaparecen al completo de los textos impresos de los siglos posteriores. Otro punto particularmente interesante para los estudiosos del islam occidental ser&#xed;a investigar la trayectoria postcl&#xe1;sica que tomaron las obras de algunos intelectuales de origen andalus&#xed; y magreb&#xed; -por un lado, estudiar de nuevo la inmensa popularidad de Ibn &#x2bf;Arab&#x12b;, y por otro, el inter&#xe9;s relativo por figuras como el Q&#x101;&#x1e0d;&#x12b; &#x2bf;Iy&#x101;&#x1e0d;, Ibn &#x1e24;azm o Ibn T&#x16b;mart. </p>
		<p>El libro de El Shamsy nos recuerda tambi&#xe9;n que las pr&#xe1;cticas filol&#xf3;gicas &#xe1;rabes tradicionales requieren m&#xe1;s estudios y que su investigaci&#xf3;n puede abrir caminos novedosos para la edici&#xf3;n de textos &#xe1;rabes. En unos tiempos en que la metodolog&#xed;a de Lachmann y Maas est&#xe1; cuestionada por la &#xab;new philology&#xbb;, es fundamental &#xab;descolonizar&#xbb; la metodolog&#xed;a arabista de conceptos desarrollados para editar textos cl&#xe1;sicos grecolatinos, que circulaban en un contexto hist&#xf3;rico bastante diferente. </p>
		<p>Entre los pocos aspectos cr&#xed;ticos, cabr&#xed;a destacar por un lado que El Shamsy no consigue abandonar al completo el discurso de decadencia cuando se refiere a la &#xe9;poca postcl&#xe1;sica, probablemente siguiendo un impulso inevitable, dado que su fin es investigar c&#xf3;mo en la &#xe9;poca posterior se recupera lo que anteriormente &#xab;se abandon&#xf3;&#xbb;, es decir, que narra un &#xab;renacimiento&#xbb; que tiene que compararse con el &#xab;medievo escol&#xe1;stico&#xbb; anterior. Por otro lado, llama la atenci&#xf3;n su foco casi exclusivo en el mundo egipcio en detrimento del levantino y de Iraq (y eso que anuncia en su introducci&#xf3;n que se concentrar&#xe1; en Egipto, Levante e Iraq, p. 7), y &#xfa;nicamente enfoca personajes musulmanes, dejando de lado figuras tan emblem&#xe1;ticas de la <italic>nah&#x1e0d;a</italic> como el protestante Bu&#x1e6d;rus al-Bust&#x101;n&#x12b; (1819-1883) y solo mencionando de pasada al fascinante &#xab;converso&#xbb; al-&#x160;idy&#x101;q (1806-1887). Por otro lado, habr&#xed;a sido interesante saber m&#xe1;s sobre la conexi&#xf3;n de estos proyectos con la vida intelectual otomana, igualmente inmersa por aquel entonces en proyectos de reforma de toda &#xed;ndole y en estrecho contacto con el mundo intelectual &#xe1;rabe (recordemos adem&#xe1;s que la edici&#xf3;n &#xab;sult&#xe1;nica&#xbb; del <italic>&#x1e62;a&#x1e25;&#x12b;&#x1e25;</italic> de al-Bu&#x1e2b;&#x101;r&#x12b; a finales del siglo XIX se hace por encomienda del sult&#xe1;n otomano), y, finalmente, saber si hubo proyectos comparables en el Magreb. </p>
		<p>Aparte de estas observaciones cr&#xed;ticas, que m&#xe1;s bien deben entenderse como sugestiones para profundizar y ampliar esta l&#xed;nea de investigaci&#xf3;n, hay que concluir que el l ibro de El Shamsy es un texto altamente inspirador y riqu&#xed;simo, recomendable para cualquier estudioso del mundo &#xe1;rabe e isl&#xe1;mico, tanto de la &#xe9;poca premoderna como de la moderna y contempor&#xe1;nea. Finalmente se agradece que est&#xe9; bien estructurado y escrito en un ingl&#xe9;s fluido de agradable lectura. </p>
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