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				<journal-title>Al-Qan&#x1e6d;ara</journal-title>
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			<italic>Arquitectura sa&#x2bf;d&#xed;. Marruecos 1554-1659</italic>, editado por Antonio Almagro, recoge doce trabajos realizados por un amplio equipo de investigadores en el marco de un proyecto de investigaci&#xf3;n nacional titulado &#xab;Arquitectura Sa&#x2bf;d&#xed;. La pervivencia de al-Andalus en el Magreb&#xbb; (HAR 2014-53006-P), si bien la aproximaci&#xf3;n a las construcciones de la dinast&#xed;a sa&#x2bf;d&#xed;, centrada en el palacio al-Bad&#x12b;&#x2bf;, se hab&#xed;a iniciado a&#xf1;os antes. </p>
		<p>Los trabajos que componen este grueso volumen abordan un coherente y bien articulado conjunto de temas donde se expone toda la riqueza arquitect&#xf3;nica del per&#xed;odo sa&#x2bf;d&#xed; en la que fue capital de la dinast&#xed;a, Marrakech. El libro arranca con un panorama hist&#xf3;rico redactado por una de las m&#xe1;ximas especialistas en el per&#xed;odo, Mercedes Garc&#xed;a-Arenal: &#x201c;La dinast&#xed;a sa&#x2bf;d&#xed;. Una dinast&#xed;a de jerifes en el Marruecos premoderno&#x201d;. El lector puede as&#xed; situarse en el complejo siglo XVI, en un Mediterr&#xe1;neo ampliamente dominado por dos grandes imperios, el espa&#xf1;ol y el otomano, en tanto que en el Magreb se abr&#xed;a paso un nuevo poder. La fecha de 1578 marcar&#xe1; el inicio del apogeo de la dinast&#xed;a sa&#x2bf;d&#xed;, cuando tras la victoria en Alcazarquivir sobre Portugal asciende al trono Muley A&#x1e25;mad al-Man&#x1e63;&#x16b;r (m. 1603). Su acercamiento a las potencias europeas en detrimento de la presencia peninsular no puede hacer olvidar que al-Andalus, aunque desaparecido, segu&#xed;a presente al otro lado del Estrecho no solo a trav&#xe9;s de su herencia cultural y art&#xed;stica y del gran n&#xfa;mero de moriscos all&#xed; desplazados, sino tambi&#xe9;n por las virtuales pretensiones territoriales de los sultanes sa&#x2bf;d&#xed;es sobre la pen&#xed;nsula ib&#xe9;rica.</p>
		<p>En el segundo cap&#xed;tulo, Antonio Almagro se centra en &#x201c;La arquitectura del poder, el palacio al-Bad&#x12b;&#x2bf; de Marrakech&#x201d;. Inicia su extenso art&#xed;culo (pp. 32-173) haciendo un balance del estado de los escasos estudios modernos de la arquitectura sa&#x2bf;d&#xed; y de la trascendencia que este per&#xed;odo tuvo en el contexto magreb&#xed;. Una de las aportaciones m&#xe1;s valiosas de su trabajo sobre el terreno es el extraordinario repertorio de planimetr&#xed;as, modelos tridimensionales y reconstrucciones de los monumentos de Marrakech. A pesar de las dificultades en el desarrollo de la investigaci&#xf3;n y de la incertidumbre que plantea el presente y futuro de reconstrucciones y reparaciones masivas para la conservaci&#xf3;n de los restos antiguos, o quiz&#xe1; precisamente por esta coyuntura, los resultados del trabajo de este equipo son de un enorme valor y qui&#xe9;n sabe si podr&#xe1;n ayudar tambi&#xe9;n a reconstruir o reparar algo de lo derrumbado por el tr&#xe1;gico terremoto del 8 de septiembre de 2023.</p>
		<p>La construcci&#xf3;n del palacio al-Bad&#x12b;&#x2bf; se desarroll&#xf3; sobre una parte de la alcazaba almohade entre 1594 y 1602, bajo las &#xf3;rdenes de A&#x1e25;mad al-Man&#x1e63;&#x16b;r. Su existencia, no obstante, fue ef&#xed;mera, puesto que el sult&#xe1;n alau&#xed; Mulay Ism&#x101;&#x2bf;&#x12b;l (1672-1727) se encarg&#xf3; de su destrucci&#xf3;n. Aparte del minucioso an&#xe1;lisis de los restos arquitect&#xf3;nicos, el autor se ayuda de la informaci&#xf3;n aportada por las fuentes escritas, tanto de autores europeos como magreb&#xed;es (al-Fi&#x161;t&#x101;l&#x12b; y al-Ifr&#x101;n&#x12b;), y por las gr&#xe1;ficas, en forma de planos y vistas, para proponer una reconstrucci&#xf3;n del complejo palatino. Almagro aborda el an&#xe1;lisis de las estructuras, de su decoraci&#xf3;n, as&#xed; como del sistema de cubiertas y de la infraestructura hidr&#xe1;ulica de salones y jardines. En su hip&#xf3;tesis de reconstrucci&#xf3;n tiene un papel muy elocuente el color, ingrediente relevante en la arquitectura del poder. Alicatados murales y de pavimento, soportes en forma de columnas, techumbres y cubiertas se caracterizaban por ser ampliamente pol&#xed;cromos. Se detiene en un elemento especialmente atractivo: la posible existencia en el Sal&#xf3;n oriental, o <italic>al-qubba al-zu&#x1e7;&#x1e7;&#x101;&#x1e7;iyya</italic>, seg&#xfa;n la descripci&#xf3;n de al-Fi&#x161;t&#x101;l&#x12b;, de una cubierta luminosa cerrada con vidrios de colores (pp. 121-128). El nombre podr&#xed;a referirse a la presencia de un friso de ventanas cerradas con vidrios de colores o bien a que una parte de la cubierta tuviera una celos&#xed;a similar a la del mirador de Lindaraja en la Alhambra. Se mencionan los precedentes de b&#xf3;vedas caladas como posible origen de la idea, enriquecida al colocar los vidrios. El t&#xe9;rmino <italic>zu&#x1e7;&#x101;&#x1e7;</italic> aparece ya en &#xe9;poca omeya cuando los autores &#xe1;rabes describen superficies recubiertas de mosaicos de vidrio pol&#xed;cromos o de cer&#xe1;mica vidriada. Pero el ejemplo que me viene a la cabeza, anterior a la &#xab;vidriera&#xbb; de Lindaraja, es el de los arcos encontrados en el convento de Santa Fe de Toledo, procedentes de uno de los palacios del rey de la Taifa de Toledo, de mediados del siglo XI. All&#xed;, los vidrios pol&#xed;cromos dispuestos entre tramas geom&#xe9;tricas de yeso decoraban no solo los muros sino tambi&#xe9;n el intrad&#xf3;s de los arcos, los cuales, gracias a la incidencia de los rayos de luz y de los reflejos de las fuentes, irradiar&#xed;an luz multicolor. Acaba el autor su an&#xe1;lisis mediante un repaso de los modelos &#xe1;ulicos usados por la dinast&#xed;a sa&#x2bf;d&#xed; en Marrakech. A falta de conocer los palacios merin&#xed;es, hoy desaparecidos, los modelos m&#xe1;s directos los encontramos en el siglo XIV, en el reino nazar&#xed; de Granada, en lugares como la Alhambra o el Cuarto Real de Santo Domingo, y en El Cairo mameluco, donde sobresal&#xed;a el gran <italic>&#x12b;w&#x101;n</italic> de la ciudadela.</p>
		<p>Complementa el estudio de Almagro el siguiente cap&#xed;tulo, &#x201c;Qa&#x1e63;r al-Bad&#x12b;&#x2bf;, el otro palacio-poema del mundo. Poes&#xed;a &#xe1;ulica y arquitectura en &#xe9;poca sa&#x2bf;d&#xed;&#x201d;, dedicado a las composiciones po&#xe9;ticas compuestas y recogidas por dos personajes de la corte, al-Fi&#x161;t&#x101;l&#x12b; (ministro y cronista) y al-Maqqar&#x12b;, as&#xed; como a los poemas que un d&#xed;a decoraron los muros del palacio al-Bad&#x12b;&#x2bf;, compuestos por cuatro poetas del <italic>D&#x12b;w&#x101;n al-In&#x161;&#x101;&#x2be;</italic>. En palabras de su autor, Jos&#xe9; Miguel Puerta V&#xed;lchez, este conjunto palatino fue, al igual que la Alhambra, una arquitectura parlante, un palacio-poema del que conocemos diecis&#xe9;is casidas de las algo menos de dos centenares que cubr&#xed;an paredes y cortinas bordadas. El art&#xed;culo comienza con una semblanza del impulsor de la construcci&#xf3;n, el sult&#xe1;n A&#x1e25;mad al-Man&#x1e63;&#x16b;r, al que el cronista &#xe1;ulico atribuye el dise&#xf1;o y la direcci&#xf3;n de las obras, algo justificado por sus conocimientos de matem&#xe1;ticas y geometr&#xed;a. Se trataba de un soberano erudito que se rodeaba asimismo de sabios, repitiendo un patr&#xf3;n habitual entre los grandes soberanos de los periodos precedentes. La lectura de las extensas casidas que decoraban los salones principales del palacio, traducidas y analizadas por el autor, ponen de relieve la continuidad de esa fruct&#xed;fera asociaci&#xf3;n de palabra y arquitectura tan presente en al-Andalus.</p>
		<p>El cuarto cap&#xed;tulo se ocupa de la arquitectura militar: &#x201c;La arquitectura del poder. Las fortificaciones&#x201d;. A. Almagro estudia el cat&#xe1;logo de fortificaciones construidas por los sultanes sa&#x2bf;d&#xed;es en Larache, Fez y Taza. Lo m&#xe1;s rese&#xf1;able son los baluartes construidos en Larache y Fez seg&#xfa;n los modelos europeos de la &#xe9;poca, que recog&#xed;an las innovaciones introducidas en la poliorc&#xe9;tica (bastiones pentagonales) para adaptarse al uso de las armas de fuego plenamente implantadas en el siglo XVI. La lectura que hace el autor de estas construcciones, frente a las que simplemente reforzaban recintos anteriores, es que respond&#xed;an m&#xe1;s a un intento de ostentaci&#xf3;n o exhibici&#xf3;n de fuerza que a una necesidad real.</p>
		<p>Los cuatro siguientes cap&#xed;tulos est&#xe1;n centrados en la arquitectura religiosa. Alfonso Jim&#xe9;nez plantea en su estudio -&#x201c;Mezquitas de Marrakech: de lo almohade a lo sa&#x2bf;d&#xed;&#x201d;- el peso de la tradici&#xf3;n almohade en la construcci&#xf3;n de las mezquitas sa&#x2bf;d&#xed;es. Hay que tener en cuenta, se&#xf1;ala, que las aljamas de los califas unitarios segu&#xed;an en uso en el siglo XVI, de manera que estas no solo representaban un modelo prestigioso del pasado, sino que constitu&#xed;an un modelo presente, m&#xe1;s si cabe en Marrakech, que fue la capital almohade. A ello debe sumarse que la arquitectura religiosa suele ser m&#xe1;s conservadora que la palatina o la militar y sus modelos de prestigio perviven inalterados durante m&#xe1;s tiempo. Inicia Jim&#xe9;nez su an&#xe1;lisis con unas sinceras reflexiones a prop&#xf3;sito de las dificultades que entra&#xf1;a el estudio de los edificios religiosos en Marruecos, tanto para los de fuera como para los de dentro, una afirmaci&#xf3;n plenamente compartida por muchos investigadores, entre los que me cuento. Igualmente interesante es el examen de la mezquita de Ben &#x1e62;&#x101;lih, uno de los escasos restos merin&#xed;es en Marrakech, con un curioso ejemplo de espacio de oraci&#xf3;n femenino vinculado a un mausoleo situado en el &#xe1;ngulo noroeste del patio.</p>
		<p>I&#xf1;igo Almela firma los tres siguientes cap&#xed;tulos. Los temas abordados centraron la tesis doctoral del autor y han sido objeto de una espl&#xe9;ndida monograf&#xed;a publicada pr&#xe1;cticamente a la par que este libro: <italic>Arquitectura religiosa Saad&#xed; y desarrollo urbano (Marrakech siglos XVI-XVII)</italic> (Granada 2022). La primera de las contribuciones est&#xe1; dedicada a &#x201c;Dos complejos sociorreligiosos en torno a mezquitas&#x201d;, las de al-Muwassin y B&#x101;b Dukk&#x101;la. La principal aportaci&#xf3;n del trabajo es plantear el an&#xe1;lisis de ambos oratorios en relaci&#xf3;n con un entramado urbano coherente, lo que le permite identificar un conjunto de edificios proyectados de manera simult&#xe1;nea a la mezquita, agrupados en su entorno y con funciones complementarias o dependientes. El caso de estas dos mezquitas de &#xe9;poca sa&#x2bf;d&#xed; representa un importante eslab&#xf3;n en la evoluci&#xf3;n de la arquitectura religiosa y su relaci&#xf3;n con la vida urbana, y hace suponer que ese tipo de complejos sociorreligiosos debi&#xf3; de surgir con anterioridad, quiz&#xe1; en &#xe9;poca merin&#xed;, al igual que se repet&#xed;an por esas fechas en otros lugares del mundo isl&#xe1;mico. Desde el punto de vista metodol&#xf3;gico el estudio es asimismo innovador puesto que ha requerido un minucioso examen del conjunto de edificios en ecosistemas urbanos de gran fragilidad debido a las transformaciones y destrucciones peri&#xf3;dicas. La alerta del autor ante la desaparici&#xf3;n reciente de ciertos elementos del conjunto se muestra ahora claramente premonitoria, tras el &#xfa;ltimo devastador terremoto. Sus planimetr&#xed;as y fotograf&#xed;as cobran por ello especial valor. </p>
		<p>El segundo de los art&#xed;culos de Almela est&#xe1; dedicado a &#x201c;La madraza Ibn Y&#x16b;suf de Marrakech&#x201d;, un edificio bien conocido y del que se han publicado numerosos estudios.</p>
		<p>Tras un breve estado de la cuesti&#xf3;n, el autor aborda las discrepancias de las fuentes escritas a la hora de establecer la fecha de construcci&#xf3;n y acude a las inscripciones conservadas en el propio edificio, que concuerdan en atribuir esta instituci&#xf3;n dedicada a la docencia y la formaci&#xf3;n al sult&#xe1;n &#x2bf;Abd All&#x101;h al-&#x120;&#x101;lib (1557-1574). A continuaci&#xf3;n, hace un an&#xe1;lisis del barrio en el que se levanta, donde se hallaba la mezquita aljama de los almor&#xe1;vides, de cuyo fundador, &#x2bf;Al&#x12b; ibn Y&#x16b;suf, viene su nombre. La detallada descripci&#xf3;n del edificio, acompa&#xf1;ada de una cuidada planimetr&#xed;a y de numerosas fotograf&#xed;as, permiten al autor se&#xf1;alar algunas caracter&#xed;sticas constructivas, de las que sobresale la racionalidad de su planta, y sus modelos arquitect&#xf3;nicos. </p>
		<p>El tercer cap&#xed;tulo de I. Almela se centra en &#x201c;Las <italic>zaw&#x101;y&#x101;</italic> sa&#x2bf;d&#xed;es de Marrakech&#x201d;. En &#xe9;l aborda el estudio de un tipo de instituci&#xf3;n religiosa menos estudiada en el Occidente isl&#xe1;mico y, por ello, constituye una relevante aportaci&#xf3;n no solo desde el punto de vista de los restos materiales sino tambi&#xe9;n por su incursi&#xf3;n en los textos contempor&#xe1;neos que permiten calibrar la importancia religiosa y social de estas instituciones piadosas. El marco hist&#xf3;rico-religioso que ofrece al inicio del cap&#xed;tulo -y que apenas es resumido en la monograf&#xed;a antes mencionada-, as&#xed; como la aclaraci&#xf3;n terminol&#xf3;gica y la definici&#xf3;n de <italic>z&#x101;wiya</italic> constituyen un buen punto de arranque para entender la singularidad y complejidad de funciones de esta instituci&#xf3;n religiosa en el Magreb, as&#xed; como su enorme desarrollo a partir del siglo XIV. Son dos las <italic>zaw&#x101;y&#x101;</italic> estudiadas, de S&#x12b;d&#x12b; al-&#x1e6;az&#x16b;l&#x12b; y de S&#x12b;d&#x12b; Y&#x16b;suf ibn &#x2bf;Al&#x12b;, de especial valor arquitect&#xf3;nico y con mucha presencia en la vida urbana dada su condici&#xf3;n de complejos sociorreligiosos asociados a tumbas especialmente veneradas. El an&#xe1;lisis minucioso de su arquitectura hace posible, asimismo, una aproximaci&#xf3;n a la tipolog&#xed;a de estas instituciones. </p>
		<p>El siguiente cap&#xed;tulo est&#xe1; dedicado a la &#x201c;Restauraci&#xf3;n de las Tumbas Sa&#x2bf;d&#xed;es&#x201d;, firmado por Faissal Cherradi, que en su momento fue Inspector de Monumentos Hist&#xf3;ricos de Marrakech. La necr&#xf3;polis real de la dinast&#xed;a sa&#x2bf;d&#xed; sali&#xf3; a la luz en 1917 y desde entonces se han hecho varios estudios. Tras una descripci&#xf3;n del conjunto funerario, iniciado en 1557, el art&#xed;culo aporta nuevas planimetr&#xed;as y expone los distintos tratamientos usados en la restauraci&#xf3;n de cubiertas de madera, yeser&#xed;as, m&#xe1;rmoles y alicatados. </p>
		<p>Hasna Hadaoui, Aicha Gantouri y Aba Sadki abordan a continuaci&#xf3;n el estudio del ba&#xf1;o asociado al complejo de B&#x101;b Dukk&#x101;la: &#x201c;Approche historique et arch&#xe9;ologique d&#x2019;un &#x1e25;amm&#x101;m saadien au Maroc: le &#x1e25;amm&#x101;m B&#x101;b Doukk&#x101;la a la m&#xe9;dina de Marrakech&#x201d;. Presentan su marco hist&#xf3;rico en primer lugar, para analizar despu&#xe9;s las distintas partes del edificio, especialmente bien conservado. Es de hecho uno de los m&#xe1;s admirados de Marrakech por su tama&#xf1;o y la calidad de su arquitectura, seg&#xfa;n los autores. </p>
		<p>En el pen&#xfa;ltimo cap&#xed;tulo, &#x201c;La carpinter&#xed;a de lazo en Castilla y Marruecos&#x201d;, Enrique Nuere expone una serie de precisiones t&#xe9;cnicas que permiten diferenciar las armaduras de par y nudillo sa&#x2bf;d&#xed;es de las construidas en Castilla. Propone, asimismo, el autor una hip&#xf3;tesis sobre la introducci&#xf3;n de la decoraci&#xf3;n de lazo (y las estrellas de ocho puntas que la generan) en las armaduras tradicionales de la Pen&#xed;nsula, usadas ya en &#xe9;poca hispano-visigoda. </p>
		<p>La &#xfa;ltima contribuci&#xf3;n es la firmada por Mila Pi&#xf1;uela, dedicada a las b&#xf3;vedas de moc&#xe1;rabes. Lejos de ce&#xf1;irse a un estudio de las construidas en &#xe9;poca sa&#x2bf;d&#xed;, como dice el t&#xed;tulo, el art&#xed;culo explica c&#xf3;mo se dise&#xf1;aron y c&#xf3;mo se construyeron las b&#xf3;vedas de moc&#xe1;rabes en el Occidente isl&#xe1;mico y cu&#xe1;les son las diferencias con respecto a las levantadas al otro lado del Mediterr&#xe1;neo. La lectura de este cap&#xed;tulo supone un apasionante reto para el lector al tiempo que constituye un ejemplar ejercicio de claridad expositiva por parte de la autora. Texto y figuras permiten seguir la evoluci&#xf3;n de las composiciones, desde Oriente, lugar en el que nacieron los moc&#xe1;rabes, construidos fundamentalmente en piedra y ladrillo, hasta el Magreb y al-Andalus, donde se fabricaron en yeso y madera. Pero no fue el material lo que realmente las diferenciaba. Arranca la autora en los tratados te&#xf3;ricos, uno oriental (al-K&#x101;&#x161;&#x12b;) del siglo XV y dos peninsulares de carpinter&#xed;a de lo blanco del siglo XVII (el de fray Andr&#xe9;s de San Miguel y el de L&#xf3;pez de Arenas), para seguir con un an&#xe1;lisis minucioso de varias b&#xf3;vedas occidentales, todo lo cual le permite ir desgranando la forma en que se constru&#xed;an unas y otras. Partiendo de unos elementos b&#xe1;sicos comunes (seis prismas en principio), lo que cambia es la estructura y la manera de disponerlos. Frente a la colocaci&#xf3;n en hiladas horizontales en Oriente, en el Magreb se disponen de manera vertical, en anillos y con ayuda de las &#xab;medinas&#xbb; (&#xab;filetes que van culebreando por sus adarajas&#xbb; en palabras de Arenas), un elemento que no existe en las primeras. En sus palabras finales se plantea la autora dos &#xfa;ltimas preguntas, de las cuales solo intenta responder a una, el porqu&#xe9; de la disposici&#xf3;n vertical de los moc&#xe1;rabes en Occidente. Queda para otro momento responder a la segunda: &#xbf;cu&#xe1;l es el sentido de la medina? </p>
		<p>En definitiva, el volumen hace algo m&#xe1;s que rellenar un hueco en la investigaci&#xf3;n de la arquitectura del Magreb durante los siglos XVI y XVII. La gran variedad de temas tratados profundiza en el conocimiento de un cat&#xe1;logo monumental cuya est&#xe9;tica y propuestas tipol&#xf3;gicas no ser&#xed;an entendibles sin ese pasado compartido por Marruecos y la Pen&#xed;nsula, pero que, al mismo tiempo, marc&#xf3; el principio del distanciamiento. </p>
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