Al-Qanṭara, Vol 18, No 2 (1997)

Ibn Tūmart's teachers: the relationship with al-Ghazālī


https://doi.org/10.3989/alqantara.1997.v18.i2.528

Madeleine Fletcher
Tufts University, Estados Unidos

Resumen


A través de la documentación conservada y de una reflexión sobre la cronología, es posible descubrir la existencia de un proyecto político de al-Ghazālī y su discípulo andalusí, Abū Bakr Ibn al-‛Arabī, con el propósito de ganar para al-Gazālī el favor del príncipe almorávide Yūsuf b. Tāšufīn. Los documentos que prueban la existencia de este proyecto se conocían desde hace algún tiempo: la fatwà que al-Gazālī escribió en apoyo de Yūsuf, la carta que le escribió en alabanza de Abū Bakr Ibn al-‛Arabī y la carta que obtuvo del califa, todo lo cual puede compararse con la carta de al-Ṭurṭūšī a Yūsuf sobre los mismos asuntos. La idea que pone todo esto en conexión es que se trataba de un proyecto político con apoyo en la Península, sobre todo de los sufíes y de la elite de los reyes de Taifas (el padre de Ibn ‛Arabī había servido a al-Mu'tamid de Sevilla). Los escritos de al-Gazālī suministraron una base ideológica a esta alianza política, puesto que alaban el sufismo y critican el taqlīd, la forma usual de interpretar la ley entre los juristas de la jerarquía almorávide. El discurso de al-Gazālī, muy por encima del nivel intelectual del jurista medio, se aceptó finalmente por la elite de los periodos califal y taifa que tenía interés en las ciencias naturales, la filosofía griega y la lógica. Estos temas eran innacesibles para el jurista medio, bien porque no procuraban un provecho inmediato, bien por la dificultad práctica de encontrar libros y profesores expertos en ellos. Por tanto, fue una elite intelectual (también social y económica) conocedora del árabe clásico y heredera de las adquisiciones intelectuales de muchas generaciones de andalusíes la que se apropió del discurso gazaliano. Frente a ese grupo, los juristas almorávides representaban a las clases medias urbanas y podían movilizar a su favor a las masas urbanas. El más importante de esos juristas, Ibn Ḥamdīn de Córdoba, temeroso de que la combinación de Ibn al-‛Arabī y al-Gazālī le expulsara del poder, orquestó la quema oficial del Iḥyā' de al-Gazālī por todo el país. Así es posible observar que el conflicto entre esos dos grupos estaba bien definido incluso antes de que la rebelión almohade en el Norte de África proporcionase a la elite intelectual un adalid militar. A cambio, esa elite suministró a los Almohades una ideología y una clase administrativa. Al-Gazālī fue identificado como un enemigo del régimen almorávide incluso antes de que Ibn Tūmart, el fundador del movimiento almohade, volviese de Oriente para lanzar su rebelión contra los almorávides desde el Atlas.Proponemos algunos cambios en el panorama de las estancias de al-Gazālī en diferentes momentos. Se ha aceptado ya una modificación básica de la idea de que abandonó Bagdad definitivamente tras dejar de dar clases a gran número de personas en la Nizāmīya, al observarse que Abū Bakr Ibn al-‛Arabī afirma haber estudiado con él en Bagdad dos años después. Aquí querríamos llamar la atención sobre el hecho de que Ibn Jallikān dice que al-Gazālī estuvo en Alejandría esperando una respuesta de Yusuf b. Tāšufīn. En el contexto de un panorama cambiante de la cronología de los viajes de al-Gazālī, la posibilidad de que Ibn Tūmart estuviera en contacto con él se convierte en una probabilidad.

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